Hay 1000 personas más como tú

Entonces, ¿por qué la obsesión con ser diferentes?

Cada que empiezo a dibujar sobre una foto o a escribir una nueva historia aquí, tengo un pensamiento recurrente (la verdad es que pienso en eso casi todos los días): Seguro hay otras 100 personas dibujando sobre fotos en este momento y unas 1000 más escribiendo en alguna plataforma de blogging, ¿cuál es el punto de todo? ¿De verdad vale la pena intentar esforzarme por escribir algo, dibujar algo, crear algo?

Me veo como este hermoso cerdito, pero con menos concentración.

También pienso cada que paso un rato en Behance o Pinterest que hay tantas, tantas personas talentosas en el mundo… Hay tantas personas talentosas que ni siquiera alcanzo a dimensionar cuántas son y eso hace que la vida pierda un poco el sentido.

La vida de los creadores, de los artistas es difícil, aún más cuando somos tantos. No hay espacio para tantos de nosotros, ¿verdad? Algunos tendremos que migrar hacia otros mundos (me apunto para el primer viaje turístico a la luna, por si acaso). Y esa idea también me dejó pensando en algo más.

¿Cómo hay tantos de nosotros si en realidad somos tan pocos?

Si lo piensan bien, en la mayoría de universidades e instituciones no hay una formación orientada hacia las artes, con campos como la medicina, la ingeniería o los negocios siendo protagonistas, y es una situación que se repite, sin importar el lugar.

La única parte positiva de que haya mil así es que no hay tantos países de los que ser presidente, neutralizando los poderes destructivos de algunos.

Comentario de Cam: Recuerdo que en el colegio en las ferias de universidades de Estados Unidos que hacían una que otra vez en el año ninguna me interesaba porque no tenían facultades de arte, algo que se ve frecuentemente en ferias y eventos como el organizado por QS. Considerando la impresionante cantidad de humanos en el universo no somos tantos.

La idea de que hay aún más personas en otros campos es tan, tan extraña… ¿Un ingeniero también se sentirá así? ¿Y qué hay de los abogados? ¿Médicos? ¿Administradores?

Después de entender que no somos únicos en el mundo y probablemente hay mil como cada uno (¿Quién dice que no hay una blogger wannabe en Berlín escribiendo estas mismas palabras? ¿O en Tokio?), se me vienen a la mente las frases con las que crecí, que probablemente son la razón por la que soy tan dramática:

«¡Eres tan inteligente y creativa!»

«Eres una dura, podrías hacer eso y venderlo.»

«Te quedó divino, ¡hazme uno!»

Sí, tal vez lo soy, IGUAL QUE OTRAS MIL PERSONAS, ¡igual que mi otra yo en Corea, Italia o Rusia teniendo esta misma idea! Entonces al final no somos tan especiales, ¿o sí? Es abrumador.

Siento que Little Miss Sunshine (película, amigos, película) describe la sensación de «hay muchos como yo y mejores, pero me llevó la notificación medio tarde» de forma correcta.

Crecer en una nube de halagos termina convirtiéndote en una persona confundida, sorprendida por todas las revelaciones que acabo de describir. Es algo que noté estos días, más que nunca: Lo poco especiales que somos, así suene dramático y raro, porque es una verdad universal entre los 7000 millones de personas viviendo en este pedacito de universo.

Pero no todo es terrible, ¿o sí?

Es como un video que encontré en internet una vez (está abajo, deberían verlo porque es increíble). Habla del nihilismo optimista que, desde lo que entendí, te dice que nada de lo que hagas en tu vida va a importar realmente porque, bueno, eres menos que un parpadeo en todos los años que el universo ha existido. Aunque suena desalentador al principio, nos hace libres. Si nada de lo que hagamos importa, ¿por qué no hacer algo que nos haga felices? ¿Por qué no hacer a alguien más feliz? ¿Por qué no vivir?

Entonces, si hay mil personas más como yo… ¿Qué?

Intentar ser diferente no es la salida, al menos no una salida inteligente. Hay personas que lo intentan con tantas, tantas fuerzas… Y terminan siendo iguales. Terminan cometiendo el mayor acto de traición: Mentiras personales.

No sé si alguna vez intenté ser diferente, pero viendo cómo son las cosas no es importante serlo o no. Sigue habiendo mil Cams en la Tierra, ¿no? Ni idea cuántas más si hay vida en otros planetas…

Por eso prefiero ser, y ya. Del trabajo aburrido, de fingir, puede encargarse alguien más, ¿verdad? Hay unos 999 candidatos disponibles.

Si escribir largos textos, dibujar sobre fotos, comer papitas fritas con cheddar, tener miedo a los perros y pánico a las gallinas, comprar impulsivamente en internet y ser mala en geografía me hacen ser yo, no es algo negociable.

Who’s that girl? It’s Cam!

Todos los esfuerzos disponibles serán redirigidos a la misión «Ser más Cam».


Hoy no tengo ningún mensaje final especial, pero escuchar a este humano me dio la capacidad cerebral necesaria para escribir así.

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