“¡Feliz día de la mujer!”

O mejor no, gracias y hasta nunca

(9/52)

Durante los años que estuve en el colegio cada 8 de marzo me llenó de una ansiedad absurda. Esas mañanas frías empezaban con vendedores de flores en la entrada: Rosas rojas, claveles rosados, margaritas amarillas, rosas blancas y flores de peluche, que terminaban en las manos de muchos de los estudiantes. Antes de iniciar la jornada escolar los chicos las compraban y durante el transcurso del día iban siendo entregadas, a veces una a una, otras veinticinco a la vez.

Más o menos así se veían…

A la hora del descanso los pasillos se transformaban en raras pasarelas llenas de chicas cargando más flores de las que sus brazos permitían, otras atesorando la única pero especial rosa que habían recibido de esa persona y después estaban las chicas como yo, preguntándose qué se sentiría tener al menos una.

Comentario de Cam #1: El último año entendí el sentimiento y aunque era un poco como ser parte de un club secreto, no era gran cosa. Al final son solo flores cortadas con envolturas plásticas llenas de corazones que en menos de una semana se convertirían en una cosa muerta y triste.

No como estas lindas, lindas flores

Para mí, siendo alguien con problemas de comunicación y un miedo irracional hacia cualquier cosa de género masculino, era un día difícil, por no decir horrible.

Restaba importancia a todo el dramatismo floral a mi al rededor pretendiendo que absolutamente nada pasaba, sin quejarme con nadie (creo que esta es la primera vez que cuento la historia) pero sin poder dejar de lado mis delirios de princesa de Disney en los que un príncipe fantástico aparecería con no una, no diez, con mil flores de colores diferentes, algo que solo hacía que me sintiera terrible: Olvidada, invisible, borrosa, poco

Fingir normalidad nivel:

Y ES COMPLETAMENTE RIDÍCULO.

Ese circo de ramos que se armaba cada 8 de marzo ayudó bastante a formar la visión que tengo ahora de ese día: Es la oportunidad perfecta para algunos de demostrar aprecio, amor y otros sentimientos en forma de una cantidad de plantas recortadas, y también la oportunidad para muchas de contabilizar (o algo por el estilo) el amor recibido.

El día internacional de la mujer me llena de malos recuerdos, ideas tristes e inseguridad, más que otra cosa y no debería ser así.

Y no soy la única pensándolo, ¿o sí? ¿Qué sentido tiene que la conmemoración de la muerte de 130 mujeres trabajadoras termine convirtiéndose en algo tan plano y tonto como coleccionar flores, regalos y detalles?

NONONO

Entrevistador imaginario: Cam, ¿podrías hacer algo más que quejarte? Al menos por hoy.

Ay, está bien…

Desde mi posición de completa enemiga de la forma en la que se celebra este día, pienso que antes de ser una oportunidad para que una vez más nos recuerden a todas que merecemos ser consentidas, admiradas y mimadas, y hagan mi analogías de cómo una mujer es como una rosa, es un día para recordar y traer de regreso el recuerdo de mujeres poderosas.

Y ese poder viene en muchas formas y colores: Mientras que algunas están encantadas con el ingenio de Marie Curie y otras con la valentía de Rosa Parks, me encanta la inteligencia y la chispa de vida de las superpoderosas en mi lista.

Y eso que Sailor Moon es relativamente viejo…

Sí, varias pertenecen al mundo de la moda y el entretenimiento, pero eso no las hace menos increíbles. No creo que haya una única forma de ser mujer (odio como suena esa frase). Algunos dirán que la moda es frívola y el entretenimiento es banal, o que no son verdaderas figuras de poder por ser femeninas (a veces un poco oversexualized), y no podrían estar más equivocados.

Si hay algo que me molesta de todo este… dilema, es la forma en la que descartan a algunas personas por no encajar con formas tradicionales de poder. Por ejemplo, ¿en qué lugar está escrito que el rosado te hace débil? Si me gustan las comedias románticas bobas, ¿soy boba?

BACK OFF, YOU

No. Estoy más que segura de que puedo tacklear a alguien con las uñas perfectamente pintadas (Fun fact: A Cam le encantan los esmaltes de uñas).

Comentario de Cam: A muchos les gustan las películas de comedia norteamericanas más ordinarias y básicas, y no por eso son como los rídiculos protagonistas… Bueno, a veces sí lo son. Creo que fue un pésimo ejemplo.

Sin más reflexiones enojadas, aquí está mi lista de superheroínas:

Ada Lovelace: La primera programadora de la historia

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Mary Quant: Mini-faldas sesenteras

Resumen rápido (pero solo porque está en inglés): Mary Quant fue una diseñadora de moda británica y es la creadora de las mini faldas, lo que significa que alguna vez existió un humano en la tierra lo suficientemente visionario para inventar una prenda completamente nueva, desde cero, polémica pero divertida desde el inicio.

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Coco Chanel: Adiós a los vestidos ridículos

Está bien, este también lo resumo: Coco Chanel básicamente simplificó la moda y hace posible que hoy tú, amiga que lee, estés viendo estos caracteres sin un corsé ajustado, un sombrero cubierto de pajaritos o faldas ajenas al movimiento.

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Y para terminar de la forma correcta, Pat Benatar.

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