#SOSUniversidadesPúblicas: Universidades, fantasmas y una película

 

Las universidades están viviendo días tormentosos. Al menos aquí, el lugar en el que estoy. Se habla de que el gobierno debe facilitar el acceso a ellas para todas las personas, que las oportunidades deben aumentar, que hay graves problemas de desfinanciación, edificios en ruinas, cifras, debates cargados de enojo… Algo irrelevante para algunas personas.

¿Cómo explicar a alguien – tal vez apolítico – que es importante?

Las cifras y palabras complicadas no funcionan. Los comunicados deseando una revolución son confusos y dan oportunidades a quienes hablan desde lejos, desde los prejuicios. Pensando en ellos, pensando en todos los que como yo no entienden palabras complicadas y sienten que es demasiado tarde para empezar a aprender, escribo esta vez.

Mi historia con la universidad tiene un inicio extraño

Presenté el examen de la Universidad Nacional porque mis papás insistieron. Me inscribí a la carrera de Diseño Industrial porque no estaba segura de poder pasar el examen específico necesario para pasar a Diseño Gráfico.

Después de tener un día horrible presentando el examen – de verdad, estaba frustrada como nunca – tuve el viaje a casa más molesto de mi vida en ese entonces. Llegó la noche de publicación de resultados e inicié sesión en la página web de la universidad. No me sentía triste – no sentía nada – porque ya tenía correos de aceptación de otras universidades que encontraba más interesantes y parecidas a mí, y sin miedo miré el resultado.

“Bienvenido a la Universidad Nacional de Colombia”.

5Jgh.gif
Cara de Cam hace seis años

Leí mi puntaje sin entenderlo, apagué el computador y la lámpara en la mesa de noche y dormí con un secreto. Mis papás lo supieron la mañana siguiente y horas después pedí un iPod por internet – el premio acordado si pasaba la prueba – pero no significó nada más. Ni siquiera sabía si la Universidad Nacional sería la elegida.

 

 

No recuerdo cómo lo decidí, pero recuerdo el primer día. Ahí estaba yo, con una maleta pequeña al hombro llena de paquetes de comida y ni la menor idea de qué iba a pasar después. Me sentí perdida. El lugar era enorme, mucho más que mi colegio, y se veía como un enorme mar de edificios blancos – unos más pintados que otros – sin guía alguna para navegarlo. Viniendo de un colegio en el que nunca pasaba nada – de verdad, nada de nada – fue un choque enorme, a alta velocidad.

giphy.gif
How can I REINICIAR LA VIDA!?!?!?!?!?

Después de la semana de inducción en la que conocí a algunas de las personas que estudiarían conmigo, no quería regresar. No eran malas personas – para nada – pero eran mayores, conocían más del mundo y no se sentían intimidados. Estaban fascinados. Algunos habían presentado el examen de admisión más de una vez y se sentían como las personas más suertudas del universo. Yo… Yo en cambio había pasado por accidente y estaba en pánico.

Primer semestre estuvo lleno de problemas: Un paro de varias semanas de duración – que empezó pocos días después de entrar – en el que no entendía nada, noches de pasar de largo y entregas que a veces no tenían sentido, que odiaba. Hablaba con personas que estudiaban en otras universidades y todo sonaba más simple, más parecido a lo que estaba acostumbrada – colegio en el que no pasaba NADA – pero en el fondo había algo que me gustaba.

Cuando dicen que la universidad pública te cambia la vida, dicen la verdad.

gatsby.1497548146.gif
Asegurado, super super asegurado

Para muchos es una única oportunidad para acceder a la educación superior – con lo impagables que se están volviendo las universidades privadas, va en aumento – pero es más que eso. Para mí fue un cambio de mentalidad, de perspectiva y de visión.

Entrar a la Universidad Nacional es empezar a habitar un mundo pequeño. Un universo en una burbuja. Tiene partes buenas y malas, como cualquier lugar, pero es extrañamente acogedor. En el montón de personas que la habitan es seguro encontrar un lugar en el que encajar – un lugar feliz – y es imposible generalizar. En un día normal hay peleas con réplicas de espadas y tienes que esperar para cruzar la calle porque están pasando vacas o caballos. En un día normal te quedas pensando, lleno de culpa, en si el visitante que te pidió indicaciones para llegar a un edificio lo encontró – otra vez describiste el edificio como “blanco”.

En el universo de burbuja cuentas el paso del tiempo y recuerdas cosas con base en el mural que estaba en el fondo de la escena esa temporada.

 

DSCF7168.JPG
Este estaba en una de las paredes del desaparecido edificio de arquitectura. Estoy segura de que era el favorito de muchos.

 

También hay cosas malas. Hay edificios agrietados y baños terroríficos. Hay habitantes flotantes – a veces agresivos – que no tienen las mejores intenciones. Hay limitaciones y problemas de acceso a muchos recursos – hablo de ustedes, computadores con Windows XP – y de todas formas… ¡es la mejor!

Puede estar en cifras, artículos y estadísticas, pero no es la única razón. Es la mejor universidad porque si algo tienen todos sus habitantes en común, es el amor por el lugar. Creo que el sentimiento viene de diferentes partes, dependiendo de la persona a la que le preguntes. Para mí viene de la libertad y el reconocimiento que encontré. Fue extraño empezar a reconocerme en las personas que conocí, a conocer visiones del mundo más honestas – más reales – en medio de un espacio tan desordenado. Conocí a personas que también estaban ahí por accidente, pero no lo cambiarían por nada.

También conocí personas que no se parecían en nada a mí y aprendí de ellas. Me empezó a importar el mundo exterior. ¿Empecé a hablar de política? No, pero ahora me molestan las cosas lo suficiente para pensar en ellas y querer ayudar, escribiendo una publicación – a veces leída – para llegar a personas como yo o dibujando sobre eso. Me interesa lo suficiente para al menos corregir a las personas que hablan antes de entender la situación, que están llenas de mensajes de odio.

Las universidades públicas son importantes porque te sensibilizan hacia el mundo exterior desde la persona que eres. Son una conexión con la realidad.

studying.gif
Bob Esponja estudioso, para ilustrar la situación

Y… ¿cuál es el problema?

Los edificios que la hacen sentir como una segunda casa desaparecen. Aunque con el tiempo las personas van entendiendo que la universidad no es un edificio – son las personas que lo habitan – si el espacio deja de existir, ¿cómo lo van a aprender nuevas personas? ¿Cuál va a ser el espacio de bienvenida al mundo pequeño? Aunque somos más que edificios, seguimos siendo humanos que buscan espacios en los que crecer, construir cosas nuevas y aprender. Y sí, desaparecen.

Desde que entré a la universidad mi carrera no tiene un edificio propio. Conocí el edificio que fue la casa de arquitectura y diseño industrial por muchos años cuando ya estaba en ruinas, habitado por palomas y cayéndose a pedacitos. Estudié en salones improvisados, alejados o en préstamo, pero de todas formas el segundo piso de una cafetería se sentía como una casa. El antiguo edificio de arquitectura fue demolido hace ya varios años y las ruinas – la plancha de concreto – que marca el lugar en el que alguna vez estuvo es un fantasma. Es una cosa vacía, fría y gris donde antes hubo vida.

sdsdsd.PNG
Vista aérea del vacío que dejó el edificio de arquitectura, tomada de Un día en la UN.

Aunque la falta de un lugar al final fue manejable, no quiero que la universidad se llene de fantasmas. Si las cosas no cambian el próximo será el edificio de bellas artes. Aún está en pie, medio blanco y medio cubierto con líneas de colores. Tal vez al entrar aún huele a trementina – un disolvente para óleo – y los pasillos verdes y amarillos siguen siendo fríos y dramáticos.

Así se siente la desfinanciación. Hay muchos edificios en peligros, grupos de investigación en busca de presupuestos, clases y profesores que desaparecen, y estudiantes que no pueden regresar. También hay miles de personas que – de no ser por los cupos limitados a ofrecer – podrían conocer la universidad y hacer de ella su lugar feliz. La universidad no debería ser para los suertudos. Debería ser para quien quiera entrar a ella y aprender cosas nuevas todos los días – no solo en el ámbito académico.

¡Es hora de salvar la universidad! ¿Cómo? No estoy segura. Creo que en el fondo nadie lo está y desde el lugar en el que están hacen lo que pueden, lo que piensan.

El primer paso es conocerla y dejar de lado los prejuicios. El primer paso es reconocer que – como el mundo real – hay un poco de todo en ella. Hay personas que escriben poesía, aprenden a hablar francés con extranjeros y hacen peleas con espadas los viernes. Hay personas que viajaron miles de kilómetros para conocerla y otros que siempre han vivido cruzando la calle, paseando a sus perros todos los días en el espacio lleno de árboles. Hay personas que investigan las estrellas, construyen barcos gigantes y que aprenden a tocar instrumentos de viento complicados, dando conciertos gratuitos a todos los que entran por el camino de árboles de la calle 45 y los escuchan practicar.

 

Hay suficientes historias y personas diferentes para hacer una película… ¡una película que ya existe! Si quieres conocer más sobre la universidad, es tu película. Si quieres entender el amor raro y tormentoso que conocen todos los que alguna vez estudiaron o pasaron por ella, es tu película. Si no has pagado Netflix y no quieres arriesgarte a inundar de virus tu computador, es tu película (porque está disponible en YouTube…). Si la curiosidad sobre ese lugar raro que un montón de locos están salvando no te deja en paz, es tu película.

Si quieres ver mis 5 segundos de fama, es tu película.

Espero que los que no conocen la universidad empiecen a hacerlo – o al menos se abran a que suceda – y dejen de hablar desde el desconocimiento; y espero que quienes sí lo hacen, empiecen a compartir sus historias.


Pd. Me encantan las historias, soy un agujero negro engullidor de historias. Quiero más historias.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: