No quiero ser yo y tú tampoco, ¿o sí?

Tampoco quieres ser tú…

(15/52)

Hay días en los que puedo pasar horas pensando en lo mucho que quiero ser como @lavicvic de Instagram o Adriana González, la chica que hace un tiempo manejaba Ay, Guapa en Twitter y me hizo enamorar de escribir un poquito más de lo que ya estaba.

https://www.buzzfeed.com/raquelmiserachi/xx-veces-que-ay-guapa-leyo-tu-mente?utm_term=.tvwmQ1AV6#.jtVy3pJEL

Quiero esa vida divertida de viajes y comida, y vivir tomando fotos, escribiendo y siguiendo horarios basados en si quiero hacer algo, o no. También dibujando cosas raras de las que todos quieran una copia, como las de Amalia Andrade. Quiero ser como ellas. Quiero ser ellas. Después pienso las cosas con más de calma: No puedo ser ellas, soy yo. Aunque sí, de todas formas quiero ser como son. Quiero ser un humano completo y funcional que sí sabe qué quiere hacer con su vida, o al menos esa es la impresión que las acompaña. Es esa cosa intangible que transmiten.

Entrevistador imaginario: ¿Qué… ?

Una vez intenté escribir como Adriana, incluir palabras en inglés, hablar de la vida y del amor (o desamor), y más que nada, hablar con mucho énfasis en el girlpower. Los resultados fueron divertidos, por no decir terribles.

Me sentía como Gossip Girl, con comunicados y comunicados escandalosos, un 50% de drama extra para cada situación y más expresiones en inglés de las que honestamente entiendo. También saqué a la luz algo raro, algo más o menos vengativo… ¿Por qué todo tenía que sonar tan increíblemente odioso?

No, no puedo ser como Adriana.

Obviamente estoy bien, obviamente

Por otro lado, siempre he querido tener un feed como el de Virginia. Es tan… Colorido, tropical y feliz. Es feliz y no es pretencioso, como los de la mayoría de personas que viven de alguna u otra forma de viajar. También me gusta la forma en la que se siente cercano sin tener un rostro específico. No quiero tener un rostro específico.

¿Alguna vez se han despertado, visto en el espejo y pensado que tienen una cara rara? Demasiado larga, demasiado ancha, de nariz graciosa, ojos asimétricos o labios desproporcionados, que además de ser una combinación única en el universo nunca antes vista, les regresa la mirada.

Otra razón para no ser yo, para ser más como Virginia. Pero no, no lo soy.

Y ahora… Ahora está Amalia. Si vives en algún lugar en el que el idioma oficial sea el español, de seguro has visto sus ilustraciones alguna vez: Compartidas en el perfil de tu mejor amiga, en las librerías e Instagram. Aparece tanto en mi vida que ya me sé los nombres de sus gatos y cuál de ellos tiene la personalidad más complicada.

Un día la conocí y le pregunté qué era lo primero que tenía que hacer para ser escritora algún día y después de confirmar que sí he leído bastante, la respuesta fue: “Escribiendo, llámate desde ya escritora”, y así lo hice. Intenté ser como ella, escribir de forma divertida y utilizar mil referencias de cultura pop (gracias Teen Vogue y Seventeen por mis amplios conocimientos). También quise incluir ilustraciones, caritas felices y personas dibujadas en crayones. No funcionó. Parecía la tarea de arte de una niña de primaria.

Tampoco puedo ser Amalia.

Aclaración (de Cam): Una niña de primaria de las talentosas, pero igual de primeria. Como de tercero.

Entrevistador imaginario: ¿Y a qué vas con todo esto, Cam?

Lo que quiero decir es que desp-

Entrevistador imaginario: No seas dramática…

Ay, ¡que no puedo ser alguien más! No. Genéticamente soy esta particular configuración de átomos, células, tejidos y órganos, que a veces tiene buenas ideas, pero no tan buena ejecución. Y tú, persona que lee, también estás atrapado en quien eres, en el conjunto de partes gelatinosas que hacen que tú seas tú y que a menos que te trasplantes un cerebro nuevo y también un corazón, no cambian.

En las últimas semanas he escuchado de todo: “Quiero cocinar como esta persona, quiero poder dibujar como esta otra y también quiero escribir como él. Quiero hacer videos así, quiero tomar fotos así, quiero diseñar de esta forma, quiero poder manejar un helicóptero, quiero ser como Dua Lipa…”.

Comentario de Cam: La idea del helicóptero es mía, quiero un helicóptero. También me gustaría ser como Dua Lipa, ¿quién no quiere ser Dua?

Honestamente lo que quiero es parecer de 22 y no de 12

No quiero decir que esté mal tener personas a quien seguir en la vida, pero no creo que querer ser ESA persona esté bien. Es como cuando Knives, la novia de Scott Pilgrim, se obsesiona con ser como Ramona. Por más que lo intente no va a SER Ramona: No va a copiar todas su células, mágicamente tener cabello de colores y ser más alta.

Con tres experimentos fallidos, tres personas para ser diferentes, llegué a una conclusión importante: Si no puedes ser tan bueno como alguien más, deberías ser el mejor tú, algo que nadie más podría.

Entrevistador imaginario: ¿Y… cómo es tu “mejor tú”?

Una Cam ideal hace temas para Tumblr y llega a venderlos en el Theme Garden, puede comer 1/4 de burrito de tamaño promedio de una mordida, gira los crepes en el sartén con un movimiento de muñeca, hace fantasmas en arcilla con manos desproporcionadas, puede dibujarse manchas de leopardo en las uñas, y escribió esta historia.

A-diós

Pd. Aunque el mensaje de Hay 1000 personas más como tú es casi el mismo, soy una persona diferente a la que escribió esa historia. Llámenme dramática, pero en cuatro meses, en el último año en la universidad, las cosas cambian rápido: Crisis todo el tiempo.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: