Hola, feminismo

Esta es la parte en la que pierdo el miedo a la palabra

Antes de empezar (como siempre, nunca me quedo callada, ayuda) recuerden que este es un tema difícil de escribir pero fácil de juzgar, pero una linda idea para ser la número veinte.

(20/52)

La lista de personas a las que sigo en Instagram podría ser considerada como un completo desorden: Bloggers, la mitad de las personas de Buzzfeed, cuentas de moda japonesa, modelos de Victoria’s Secret, Hot Dudes Reading y un surtido aparentemente aleatorio de actores y actrices con pies de foto divertidos (Alexandra Daddario es de las más más divertidas), y también Karen Gillan.

Y ayer vi esta publicación atractivamente rosada en su perfil:

Además de parecer un libro editorialmente lindo me genera una enorme curiosidad (de por sí soy un humano MUY curioso) y me hace pensar muchas, muchas cosas. Me genera tanta inquietud que aquí estoy, a punto de escribir una nueva historia.

¿The f-word? ¿Por qué hablan de feminismo como si fuera una mala palabra? ¿Es una mala palabra? ¿Desde cuándo? ¿Por qué está en una zona oscura y rara? ¿Qué es feminismo? ¿Por qué también me pone nerviosa pensar en eso? ¿No entiendo al Universo? ¿Ayuda?

— Preguntas varias producidas por un cerebro entrenado (para preguntar)

El libro todavía está en etapa de pre-orden y llegará a Estados Unidos e Inglaterra en octubre, entonces aún no será de mucha ayuda, pero he leído suficientes tweets odiosos, blogs de conspiración femenina y escritoras fabulosas con personajes poderosos para encontrar mi propia definición.

Aquí estoy yo tratando de revisar el interior de mi cerebro

Entonces, ¿qué es feminismo?

Desde La Real Academia Española:

feminismo

Del fr. féminisme, y este del lat. femĭna ‘mujer’ y el fr. -isme ‘-ismo’.

1. m. Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.

2. m. Movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo.

Y no es muy claro el resultado, ¿órdenes del feminismo?

Según Urban Dictionary:

“La mayor desgracia para mi género. El feminismo solía ser sobre la igualdad de derechos para las mujeres con respecto a los derechos de los hombres, como el derecho a votar y los salarios justos en el trabajo. Ahora es un movimiento lleno de mujeres que creen que su habilidad de poder tener un bebé les da el derecho a tener todo más grande y mejor.”

Según Cam:

Como a las mamás, los hombres inseguros, los medios nerviosos y las abuelas tradicionales, la palabra feminismo me llena de nervios. Es pesada y pegajosa, abstracta, pobremente definida o demasiado analizada; es la clase de palabra que no estoy segura de utilizar, a veces por no entender su significado y otras por entenderlo de una forma que no encaja conmigo como persona.

Aunque en muchos lugares se encuentren definiciones que relacionan con ella la igualdad de género y oportunidades, su significado cambia radicalmente cuando se agregan otras cosas a la mezcla: La forma en la que feminismo es utilizada en los medios, modificaciones de la palabra como feminazi nacidas del odio, el desconocimiento y mala representación, y los tonos a veces despectivos o temerosos en los que es pronunciada todos los días.

No quiero decir que no es para tanto, pero no es para tanto.

Porfi

Creo en el poder de las palabras y nunca voy a dejar de hacerlo, pero las palabras solo tienen el poder que las personas deciden darles. Aún no sé qué poder tiene feminismo en mi vida, pero aquí y ahora a través de esta historia, voy a dejar atrás la sensación confusión y temor que me genera, e intentar darle un propósito.

Feminismo no es odiar el rosado (como lo dice el título del libro de arriba) ni convertirlo en el único color válido, feminismo es abrir el espectro e incluir todas las variaciones y matices visibles. Tampoco es, en un sentido literal, querer ser un hombre con todas las características imaginables incluidas porque sí, hay muchos atributos clichés y divertidos relacionados con ser un humano de género femenino: No me dejan de gustar las cosas rosadas y brillantes, las películas y series para adolescentes, cambiar de color de uñas una vez a la semana o calcular científicamente cómo hacer que el cabello morado dure más tiempo con la intensidad de color al máximo nivel, pero sé que no a todas les gustan las mismas cosas, y está bien.

a y u d a

Es algo tan, tan difícil de explicar…

Feminismo es creer en la igualdad de posibilidades (no en querer ser iguales) para ser, vivir, existir, comer, amar, pensar, crear… Y no solo incluye a las mujeres: Desde el punto de vista que ahora estoy construyendo con cada palabra, incluye a todos los seres humanos y va más allá de las barreras de género/sexo (aún no entiendo bien los conceptos, pero quedan para la próxima ocasión).

Feminismo es un lugar utópico en el que la misma palabra no genere impresión alguna y se vuelva el estado natural de las cosas, donde sea tan normal como hablar del clima. Aún hay un largo, larguísimo camino para llegar a este nivel de utopía mágica pero no es inalcanzable: Hay gestos pequeños que encienden en mí lucecitas esperanzadoras, cada una como un bombillito en una extensión de luces de navidad.

Más o menos así se siente

No sé de qué forma en el último año me acerqué tanto a la palabra que empecé a sentirla un poquito mía y verla reflejada en algunos aspectos de mi vida: Estuvo presente cuando le dije a mi abuela que las niñas también podían jugar fútbol (yo en específico no porque soy terrible, pero hay muchas que pueden), cuando pasé seis meses trabajando en una empresa de maquillaje sin un solo producto pegajoso en mi cara y llegando todos los días en Vans aunque las demás caminaran en tacones, y cuando en los chats de algunos juegos en línea (jugué League of Legends, qué sorpresa) entré a equipos llenos de chicos desconocidos a los que no les importó quién fuera la persona manejando al personaje con tal de que jugara (tampoco soy buena, pero no porque sea mujer, es porque soy torpe).

Tenemos un poco de Classic Girl Power aquí

Entre más y más pedacitos que clasificaría como feministas más incluyo en mi vida más en control de la situación me siento, y tengo la suerte de rodearme de personas que en muchos casos piensan lo mismo que yo. Tengo amigas rudas que manejan motos, valientes que van a explorar ciudades desconocidas y girly que aman Victoria’s Secret tanto como yo, estoy en una relación con alguien que es mi mejor amigo antes que novio (otra palabra de la que huyo con frecuencia), entiende el mundo como yo y confía en que soy tan fuerte (o más en algunas cosas) que él; y desde hace años tengo la libertad de decidir de qué color tener el cabello, si usar o no vestidos, y si involucrarme o no con los peligrosos zapatos de tacón (lo intenté, fallé y ahora soy libre).

Es un poco triste tener que utilizar la palabra “suerte” cuando en realidad este universo de posibilidades, estas oportunidades con las que me he encontrado, deberían estar ahí para todos, pero bueno… El mundo sigue siendo un lugar injusto.

Triste triste triste

El feminismo no se trata de exigir, golpear e insultar, pero estas acciones son uno de los caminos para llegar a ese libertad de decisión. Por mi parte voy a aportar un poquito a la causa escribiendo, enseñando y contradiciendo a las abuelas del mundo (la mía incluida, perdón Abue) para que en un futuro no muy lejano todos puedan ser quien quieren en verdad.


El nivel de esfuerzo, cerebro y corazón aquí depositado hace necesario cerrar con un poquito de Florence.

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